Benítez es un entrenador 'peligroso'; sus éxitos en Europa y la aparente solidez de su Liverpool lo convierten en un modelo a imitar. Entre sus inventos se cuentan meter a Gerrard en banda, las indefendibles rotaciones de Torres (y cualquier jugador con talento), creer en Crouch para luego dejrlo de lado y cuando van mal dadas volver a creer en él, poblar el mediocampo con pivotes o ignorar la herencia del passing game; todo esto sin contar unos cuantos fichajes dudosos, de Zenden a Benayoun.
La última es la de jugar con tres puntas, dos de ellos en banda, y matarlos a correr hacia atrás y recuperar balones. El que lo 'sufre' de forma más evidente es Dirk Kuyt; se pasó toda la eliminatoria de Champions con el Arsenal presionando y persiguiendo a Clichy, ayudando a Carragher en todo momento, recuperó balones dentro de su propia área y se hartó a hacer kilómetros. Milagrosamente marcó en la ida, pero en los dos partidos acabó desfondado y sin ejercer de delantero. El problema es que en la final de Copa, Koeman hizo algo muy parecido con Arizmendi. Como esto se ponga de moda nos vamos a reír.
¿Será Kuyt el hombre encargado hoy de parar las siempre peligrosas incursiones ofensivas de Ashley Cole?
No fue un jueves cualquiera
Hace 23 horas