lunes, 17 de abril de 2006

El gol de Ronaldinho al Milán

Ese día tuve la suerte de ir al campo. No le salió nada durante todo el partido: ni regates, ni pases en profundidad, ni disparos...nada. Alguien en una fila posterior se pasó gran parte de la segunda parte pidiéndole a Rijkaard que lo cambiara, y cuando el cambio fue Larsson por Márquez se indignó. Hasta que en el minuto 88 cogió el balón, clavó a Nesta y con la izquierda reventó el balón. Dicen que los grandes aparecen en los momentos más decisivos y en los partidos más importantes.
pd: por supuesto, el de la fila de atrás coreó su nombre como el que más.