Se acabó. Fiel a una filosofía, a un estilo y a una forma de entender el fútbol, pero el equipo que ha marcado una época del Barça y que será recordado por mucho tiempo ya no tiene crédito. En Old Trafford se habrán sentido amenazados, habrán sufrido por lo ajustado del resultado, pero en ningún momento el Barça ha dado sensación de poder pasar la eliminatoria. Se ha cumplido, se ha dado la cara y se ha caído con la imagen intacta, algo que no muchos esperaban ante el imponente United, pero al mismo tiempo se han mostrado todas las debilidades del equipo.
Lo bueno, que el United merece jugar esta final. Atacan y defienden todos, no le pierden la cara a ningún partido, tienen un punto de madurez que no tuvieron el año pasado ante el Milan (el partido del Camp Nou es una muestra), tienen un jugador como Tévez, que al principio pareció un fichaje dudoso y se ha demostrado imprescindible, manejan la veteranía y la juventud con maestría (Nani-Anderson, Scholes-Giggs) y también están llamados a marcar una época.
Y, sobre todo, me alegro especialmente por Paul Scholes, el centrocampista más infravalorado y poco reconocido de la última década (o más). Dejo el gol por el que será recordado.
Dejo un regate de Cristiano Ronaldo; el último amago me recuerda al pasito que dan los tiradores en baloncesto para ganar ese metro y sacar el tiro; pues lo mismo pero con tacos en las botas.
No fue un jueves cualquiera
Hace 1 día