Marcó en la última jornada y ayer le marcó dos a la Juve (
uno y
dos), Thiago Motta está renaciendo en el Genoa, equipo con aspiraciones de Champions en un Calcio que no es lo que era.
Jugador que empezó como interior y que acabó siendo uno de esos raros mediocentros que aporta toque y fuerza a partes iguales, además de un disparo de lejos considerable. Su historial de lesiones, cruce de cables (tarjetas rojas y amarillas sin venir a cuento) y no-consolidación en el puesto provocaron su salida rumbo al Atlético de Madrid, donde apenas participó. Y ahora se sale en el Genoa, marcando goles y jugando como titular, con pocas lesiones y menos tarjetas.
Veinte partidos jugados, cuatro goles marcados, ocho amonestaciones y ninguna expulsion, en total 1786 minutos jugados y ninguna lesión importante. Una buena noticia en un fútbol donde la figura del mediocentro con toque, disparo y llegada es poco más que una quimera.