Mucho se había especulado con el rendimiento de Turquía en las semifinales; diez bajas, apenas sustitutos en plenas condiciones, arrastrando una prórroga en los cuartos de final y tres finales de infarto consecutivos. Para rematar la situación el rival era Alemania.
Pues bien, Turquía se ha comido a los alemanes en el primer tiempo: ha tocado, entrado por bandas, chutado a puerta y se ha adelantado en el marcador. Todo con el balón en los pies, corriendo con sentido, intercambiando posiciones y atacando. Del tema físico ni rastro. Ni siquiera en la segunda parte, cuando se ha repuesto al error de Rustu en el segundo gol alemán y ha empatado en el 86. Olía a prórroga, pero si Turquía se ha especializado en marcar en los últimos minutos, Alemania lleva haciéndolo los últimos 50 años. Gol de Lahm y a la final. Otra más.
Schwensteiger.
Senturk.
Lahm.
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