Lo verbalizó Cruyff y ahí sigue, como un ente abstracto que guía los designios del barcelonismo. El entorno genera nombres de entrenadores altenativos, denuncia juergas, desata la euforia en la victoria y se regocija en la derrota. No ayudan tampoco los bandazos ideológicos: hace dos años se le gritaba a Mourinho "vete al teatro" y hoy las 'fiables' encuestas online reclaman el látigo del portugués para un vestuario acomodado.
Curioso el ciclo del Barça: de ser el ejecutor de los galácticos a plagiarlo paso a paso e incluso pedir mano dura como en su día sucedió en Madrid con Capello. Una broma más del entorno, como aquella que decía que Gaspart iba a volver a fichar a Van Gaal...
No fue un jueves cualquiera
Hace 1 día